María había sido una chica brillante en los estudios de la formación básica y en el bachillerato. Para hacer la carrera universitaria fua a estudiar a otra ciudad. Sus padres buscaron un colegio mayor donde residir para que pudiera estudiar con mayor facilidad. Al final del primer curso, los padres reciben la siguiente carta:
Queridos. Papá y Mamá:
Siento no haber escrito antes, pero todo lo del escritorio se quemó cuando se incendió mi dormitorio del colegio mayor. Yo he salido del hospital y el médico me ha dicho que pronto estaré recuperada por completo. Además me he ido a vivir con el chico que me salvó, porque casi todas mis cosas quedaron destruidas.
Ah, por cierto, sé que siempre habéis deseado tener un nieto, así que os alegrará saber que, como consecuencia de todo lo anterior, estoy embarazada y que pronto os daré uno.
Os quiere vuestra hija,
María
Con el nerviosismo, los padres de María no habían leído una postdata que la carta traía en el reverso de la hoja. Decía así:
Postdata:
No hubo ningún incendio. Mi salud es perfecta y no estoy embarazada. En realidad ni siquiera tengo novio.
Pero suspendí Termodinámica y aprobé por los pelos la Química y las Matemáticas, y quería asegurarme de que no sacaríais las cosas de quicio
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